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Alimentación y salud dental: Azúcares

Una alimentación saludable resulta indispensable no solo para mantener una buena salud general, sino que repercute de manera importante en nuestra salud dental. Golosinas, dulces y azúcares, están íntimamente relacionados con la formación de caries y otras problemáticas dentales que afecta tanto a niños como a adultos.

Pero, ¿todos los tipos de azúcares son iguales? ¿Qué debo hacer para minimizar los problemas que causa el azúcar en mi boca? El objetivo de este artículo será brindar herramientas para detectar cuando, cuánto y cómo consumir azúcar para aprovechar al máximo sus beneficios. Así que si eres fanático de lo dulce, lee atentamente estas recomendaciones y mantén intacta tu dulzura.

Tipos de azúcar más comunes en la alimentación y la salud dental

Monosacáridos (por ejemplo glucosa y fructosa)

Glucosa: Es la principal fuente de energía de nuestro cuerpo y es perjudicial para nuestros dientes si es consumida en exceso.

Fructuosa: Está presente principalmente en frutas y hortalizas. En condiciones naturales no resulta muy dulce, pero se puede usar para crear jarabe de maíz de alta fructosa lo que la hace más perjudicial.

Disacáridos (por ejemplo sacarosa, lactosa y maltosa)

Sacarosa: Conocida como el “azúcar de mesa”, está en la mayoría de los productos para endulzar. Las bacterias en nuestra boca transforman este azúcar en un “pegamento” que se adhiere a nuestros dientes, dificultando eliminar la placa al cepillarnos y haciéndonos más propensos a la caries.

Lactosa: Se encuentra en la leche, el queso y otros lácteos. Y a pesar de no tener sabor dulce, puede descomponerse por las bacterias orales produciendo ácidos dañinos para las piezas dentales.

Maltosa: Presente en muchos granos (arroz, cereales, etc.), la maltosa también se encuentra en bebidas como la cerveza, que no sólo contiene azúcar sino que también es lo suficientemente ácida para disolver el esmalte dental.

alimentación y salud dental

¿Por qué el azúcar genera dolor de dientes?

Si sentimos dolor al consumir azúcar, lo más probable es que se deba a una hipersensibilidad dental ocasionada por la pérdida del esmalte dental, lo que puede extenderse a la dentina causando un dolor agudo. Ante cualquier dolor persistente, lo mejor es realizar una consulta al odontólogo.

Cómo evitar que el azúcar dañe nuestros dientes

Los restos de placa producirán ácido al entrar en contacto con el azúcar y comenzarán a dañar los dientes. Si dicha placa no se remueve correctamente, el ácido puede agujerear el esmalte complicando el cepillado en la zona y generando caries que pueden dañar el nervio del diente y causar dolor. Entre más procesados sean los azúcares consumidos, mayor es la probabilidad de la formación de caries.

Según el estudio “Sugar and Dental Caries” de Touger-Decker & Van Loveren C, “Los azúcares y otros carbohidratos fermentables, después de ser hidrolizados por la amilasa salival, proveen de sustrato para las acciones de las bacterias orales, lo cual a su vez disminuye el pH de la placa y la saliva. La acción resultante es el comienzo de la desmineralización del diente”.

Para prevenir, resulta indispensable regular la cantidad de tiempo que exponemos los dientes al azúcar y sobre todo, tratar de limitar las bebidas azucaradas y los alimentos con azúcares agregados. Pero por sobre todo, es necesario un correcto cepillado para controlar la placa, evitar la formación de ácidos y realizarse limpiezas regulares.

Consecuencias del exceso de azúcar

– Incremento de la placa bacteriana.

– Fracturas en los dientes producidas por caries.

– Inflamación de las encías (la placa que se acumula en los dientes se endurece e irrita las encías generando inflamación).

– Daño en empastes dentales.

– Formación de caries.

Pero a no desesperarse, ya que si bien la OMS aconseja que los adultos limiten la ingesta de azúcar al 5% del aporte calórico diario, esto no significa que debemos eliminarla completamente de nuestra dieta. De hecho, los azúcares son una parte importante para el buen funcionamiento de nuestro organismo y para producir la energía que nuestro cuerpo necesita. Recuerda que puedes tener una buena salud dental regulando la cantidad que consumes, el tipo de azúcar y la frecuencia con la que la consumes. Así que cepilla tus dientes frecuentemente, usa hilo dental y sobre todo, no te amargues.

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